domingo, 19 de mayo de 2013

LA LUCHA POR LA JUSTICIA

Publicado en el Suplemento Económico de ABC Color el 19  de mayo de 2013

La lucha por la justicia

 
En el Mar de la China, en plena época de la Guerra Fría, era costumbre que comerciantes taiwaneses y de la China Continental se intercambiaran subrepticiamente todo tipo de objetos y mercancías. La única condición necesaria para el fluido comercio era una suma discreción para eludir el control gubernamental. Todo ello, porque para los comerciantes chinos de alta mar, al igual que los antiguos fenicios del Oriente Próximo, lo importante era comerciar.
Sin embargo, los Estados nacionales deben ajustar su conducta por otros andariveles y para preservar la legalidad requieren que sus relaciones comerciales estén sustentadas en el Derecho Internacional y principios cardinales tales como el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Tampoco se puede desconocer que el comercio exterior es la principal fuente de la economía de cualquier país y particularmente del Paraguay, inserto en una condición geopolítica agravada por los “puertos precisos” que obstruyen la libre competencia y entorpecen la fluidez de la comercialización externa de los productos nacionales.
Como alternativa válida para corregir estas repetitivas e injustas tropelías, el país se vio obligado a incorporarse en organizaciones supranacionales, reguladas por convenios y acuerdos sustentados por normativas internacionales.
No obstante, los ocasionales socios regionales haciendo tabla rasa del marco jurídico no cesan de intervenir en los asuntos internos de la nación, privilegiando coyunturales políticas comerciales para justificar la ilegal suspensión del Paraguay en el Mercosur.
Para la solución de la controversia, en la misma línea de los legítimos reclamos de Paraguay en Itaipú y en Yacyretá, o se sigue aceptando la injusta y abusiva intromisión en el ámbito soberano de la nación o se exige como nación independiente el cumplimiento irrestricto de los convenios acordados de común acuerdo.
En las binacionales, para asegurar la cesión de la soberanía energética, era menester un blindaje jurídico. Después de la caída del régimen entreguista, los nuevos gobiernos también entreguistas, validos de juristas paraguayos consiguieron la inconstitucionalidad de las leyes que obligaban a los funcionarios de las binacionales a informar y enviar documentación al Congreso y la Contraloría a través de la ANDE. Así se garantizó el aprovechamiento exclusivo por los socios condóminos de la producción de las hidroeléctricas.
En el caso Mercosur, una fuerte corriente apuesta por el comercio en primer lugar y en la participación sin mayores cuestionamientos en el mercado regional. La otra corriente, por razones de soberanía y dignidad, exige el respeto a la autodeterminación de los pueblos y el acatamiento del marco legal como condición prioritaria para continuar en el mercado común.
Al respecto, el discurso del Santo Padre Benedicto XVI en su visita al Parlamento Federal el 22 de setiembre de 2011, durante su viaje apostólico a Alemania, pone luz a las tinieblas:
“La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. Quita el derecho y, entonces, como lo dijera en cierta ocasión San Agustín, ‘¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?’”.
Opciones
Se sigue aceptando la injusta y abusiva intromisión en el ámbito soberano de la nación o se exige como nación independiente.
(*) Autor de los libros “Itaipú, una apropiación indebida”. “Itaipú, una victoria bien brasileña” e “Itaipú, historia de un fraude”.
juanantoniopozzo@gamil.com

lunes, 13 de mayo de 2013

ITAIPÚ "ROBO DEL SIGLO" IIª PARTE

12 de Mayo de 2013

  ITAIPÚ: “EL ROBO DEL SIGLO” (Final)

Paraguay pide solo lo que le corresponde

 
Para completar el combo, creando un manto de dudas sobre su veracidad, las mediciones de la energía adquirida por la margen izquierda, que debieran realizarse en la subestación FURNAS de Foz de Yguazú, son hechas al margen del Tratado en São Paulo sin la participación de ningún funcionario paraguayo.
Creemos oportuno señalar que la demanda total del Brasil de la energía eléctrica en el año 2010 fue de 455.189 GWh. La energía excedente contratada en ese año fue 35.818 GWh con lo que la participación paraguaya fue del 7,86%. En el mismo año, para una población de un total de 191 millones de habitantes, el consumo per cápita orillaba los 2.383 kilovatios hora, el PIB estaba estimado en US$ 2 billones y el PIB per cápita en US$ 10.800.
Si relacionamos el consumo por persona y el PIB per cápita, para producir US$ 100 se necesitaría 22 Kilovatios hora de energía. De esta manera los 35.818 GWh de electricidad paraguaya produjo para la economía brasileña cerca de US$ 163.000 millones, cifra sideral más que suficiente para dar sostenibilidad a su desarrollo emergente.
Pero no acaba la historia.
Para anunciar su ingreso a la bolsa de Nueva York e inducir a inversionistas a adquirir sus acciones, la Eletrobrás publicó un impactante aviso publicitario en el renombrado Financial Times de Londres el 31 de octubre de 2008. El Financial Times, uno de los diarios de mayor predicamento en la comunidad global de negocios, destacó una amplia fotografía de Itaipú, sin la más mínima mención del Paraguay como socio y copropietario de la hidroeléctrica.
Por otro lado, si a todo lo dicho añadimos el ahorro en petróleo, el provecho que obtiene la Eletrobrás gracias a la energía paraguaya sale de madre.
Si para generar un megavatio hora se requiere 0,29 toneladas del hidrocarburo, el excedente comercializado por la estatal brasileña equivaldría a 10.527.000 toneladas o 76.847.100 barriles de petróleo.
El crudo, tipo Brent, estaba cotizado en las primeras semanas de abril de 2013 en US$ 106,5 el barril. Entonces, el valor de los barriles de petróleo estaría orillando los US$ 8.184,2 millones. Sustraída de esta enorme cifra el costo de la hidroelectricidad paraguaya, el socio condómino estaría ahorrando unos US$ 6.405,5 millones. Razones más que suficientes para que los accionistas de la Eletrobrás prefieran conservar el statu quo.
Poco que festejar
Con todos estos enormes perjuicios que le ocasiona una vez más el Brasil poco tiene el Paraguay para festejar en el 40º aniversario de la firma del Tratado de Itaipú. Solo podrá recordar una amarga historia –en donde también aparece muy comprometida una nueva casta de legionarios vendepatrias que entregaron la soberanía energética– muy vinculada al holocausto del siglo XIX que devastó la progresista primera república de América del Sur.
Ambos sucesos trágicos para la vida nacional, íntimamente vinculados con el latrocinio, que supera largamente los ocasionales “Robo del Siglo”, exige una formal demanda contra la República Federativa del Brasil que debe devolver al Paraguay los miles de millones que le robó en Itaipú y resarcirlo, como corresponde en justicia, por los más de 62.000 km² de territorio paraguayo del que se apropió indebidamente el Imperio brasileño en el ilegal Tratado de 1872.
El nuevo gobierno nacional deberá despertar del largo letargo que mantuvo anestesiado por décadas a los ocasionales gobernantes, siempre satisfechos con las migajas proveídas por el socio condómino, para encaminar estos resarcimientos debidos al pueblo paraguayo que jamás rindió su estandarte y solo pide lo que le corresponde.
Una nación, que como pocas, forjó su dignidad “en el estridor de las armas” tal como lo enseña Arthur H. Davis, embajador extraordinario y plenipotenciario de los Estados Unidos en Paraguay, en su magistral obra dedicada en 1985 al general Martin T. Mc Mahon “diplomático en el estridor de las armas”, se lo merece.
(*) General (SR). Autor de los libros Itaipú, la apropiación indebida e Itaipú, una victoria bien brasileña e Itaipú, historia de un fraude.

lunes, 6 de mayo de 2013

ITAIPÚ: "ROBO DEL SIGLO"

05 de Mayo de 2013

| ESPACIO PARA EL DEBATE

Itaipú: “Robo del Siglo” (I)

 
De tanto en tanto rebotan en la prensa internacional informaciones de robos que, por su magnitud, son calificados como “Robo del Siglo”. Entre otros, los más llamativos ocurrieron en el tren de Glasgow en 1964, en el Lloyds Bank de Londres en 1971, en la sucursal de Acassuso del Banco Río, provincia de Buenos Aires en el 2006 y, últimamente, en febrero de este año, en el aeropuerto de Bruselas, oportunidad en que los ladrones se alzaron con un cargamento de diamantes evaluados en unos US$ 50 millones.
Los escandalizados damnificados exigen a sus autoridades, con toda justicia, acciones preventivas más eficaces contra estos audaces delincuentes.
El Paraguay no está exento de estos acontecimientos, que sufre de tanto en tanto poniendo en zozobra a sus frágiles organismos de seguridad. Sin embargo, el “Robo del Siglo”, el más grande cometido en toda su historia, no sucedió en un banco, en un transportador de caudales o en la adquisición estatal de propiedades sobrevaluadas.
El latrocinio más importante en Paraguay
El latrocinio más importante que sufrió el Paraguay, después del que le causó el Imperio brasileño en 1872, es el que actualmente perpetra en Itaipú la República Federativa del Brasil para apropiarse indebidamente de la energía de Paraguay que debe cederle obligatoriamente.
En breve recuento, en el 40º aniversario de la firma del nefasto Tratado de Itaipú, es posible comprobar cómo se consumó el fraude que dañó gravemente el futuro nacional a pesar de que el Artículo XIII del Tratado establece claramente que la energía producida en la usina hidroeléctrica “… será dividida en partes iguales entre los dos países…”.
Sin embargo, en vez de repartirse equitativamente el producto como lo determina el acuerdo, es comercializada en su totalidad por la Eletrobrás, exceptuando una exigua porción cedida a la ANDE.
De este modo la energía anualmente no consumida por la margen derecha, calificada como excedente, calculada conservadoramente por la Comisión de Integración Energética Regional (CIER) en unos 36.300 GWh es aplicada para corregir el déficit energético del vecino país.
Hasta 1984, esta energía formaba parte del Costo de Servicio de Electricidad de Itaipú para que la Eletrobrás la aprovechara gratuitamente cargando la cuenta a la Itaipú. Evidentemente el fin y el objeto del equitativo acuerdo de Foz de Yguazú de 1966 quedaron arteramente modificados en el Tratado de Itaipú de 1973.
La conservadora cifra de la energía excedente estimada por la CIER representa casi el doble de lo que produce anualmente Yacyretá y en el mercado regulado brasileño, suponiendo un costo promedio de US$ 80 el MWh, vale US$ 2.904 millones.
Restando de este monto la tarifa de la energía de Itaipú, la tarifa de repase, la tarifa de transporte, etc., la hidroelectricidad paraguaya no utilizada, forzando el derecho de adquisición estipulado en el Tratado, lo consigue la Eletrobrás a unos US$ 49 el MWh. La diferencia obtenida por su reventa o comercialización le significa un margen de utilidad próximo a los US$ 1.200 millones al año. La cifra precedente equivale a la compensación que recibió el Paraguay en dieciocho años, entre 1989 y 2007.
Energía adicional a la garantizada
Otro tanto ocurre con la porción menor del total de la producción energética, cerca del 19%, denominada energía adicional a la garantizada. Una energía muy barata, destinada al pago de los royalties y los resarcimientos por la administración y supervisión de la entidad binacional.
Su costo, unos US$ 5,69 el MWh, se obtiene aplicando fórmulas extraídas del Anexo “C” del Tratado.
En el 2011, por las informaciones disponibles, se calcula que cerca del 75% de la energía adicional a la garantizada fue aprovechada por la Eletrobrás, a pesar de que el Tratado señala su aprovechamiento en partes iguales.
Pero hay más fraudes
Con respecto a la deuda de Itaipú, la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos, dependiente de la Cancillería, y ABC Color manifestaron reiteradamente que los compromisos de Itaipú con la Eletrobrás y el Tesoro brasileño han sido suficientemente honrados.
La deuda es “cero”, afirman. Así lo corroboró recientemente el economista Jeffrey Sachs, principal asesor económico de las Naciones Unidas. El egresado y después profesor de la Universidad de Harvard, hoy director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, advierte que la deuda desde hace tiempo ya fue cancelada y debe devolverse el dinero que fue abonado por demás.
La historia se inicia en 1975, cuando la Eletrobrás le concedió a Itaipú un crédito de US$ 3.566 millones en moneda brasileña. Hizo lo mismo en 1997, para la conclusión de las obras y la fabricación e instalación de las dos últimas generadoras, una cifra próxima a los US$ 372 millones.
En 1997, para su cancelación fueron agrupados en los contratos identificados como ECF 1480/97 (renegociación de la deuda), ECF 1627/97 (conclusión de la obra) y ECF 1628/97 (fabricación e instalación de nuevas turbinas), un total de US$ 16.225 millones. Por esta cifra, consecuencia de la renegociación, la entidad binacional deberá devolver a la multinacional brasileña en el 2023 la friolera de US$ 45.631,5 millones.
Conviene recordar que más del 90% del pasivo es con la Eletrobrás y el hecho de que Paraguay y la ANDE no aparezcan en ningún asiento contable no lo exime al país, como copropietario, de la responsabilidad de mitad de la deuda contraída por la entidad binacional.
Pagado hasta el 31 de mayo de 2008
Según Itaipú por el servicio de la deuda, hasta el 31 de mayo de 2008 ya se abonaron US$ 19.644.161.237,72. El monto sobrepasa largamente los US$ 16.225 millones pactados, que en vez de aportes como lo exige el Tratado, fueron empréstitos usurarios abusivos con desproporcionadas tasas de interés.
Las consecuencias del Plan Real antes de 1997 y posteriormente la deuda vencida o “espuria”, el Factor de Ajuste y las moratorias de las Líneas “B” y “C” del contrato ECF 1480/97 hicieron que los préstamos escalaran hasta las galaxias.
Las cuotas anuales presupuestadas en la reingeniería financiera eran totalmente insuficientes para atender el servicio de la deuda y paradójicamente el pasivo en vez de disminuir aumentaba como bola de nieve con cada amortización. La Eletrobrás y el Tesoro brasileño recibieron de Itaipú en el 2009 la cuota estipulada en US$ 2.066,3 millones, el 63,5 % del Costo de Servicio de Electricidad. El monto abonado en nada disminuyó la deuda que solo comenzó a decrecer a partir del año 2010.
La revisión del acuerdo en el 2023, luego de cincuenta años está condicionada en función del grado de amortización de las deudas contraídas y en relación a las potencias contratadas.
Primero
El primer latrocinio importante que sufrió la República del Paraguay tiene como responsable al imperio brasileño en 1872.
Segundo
El segundo robo es que en la actualidad Brasil se apropia de la energía de Paraguay, que incluso está obligado a cederle.
(*) Autor de los libros Itaipú, una apropiación indebido. Itaipú, una victoria bien brasileña e Itaipú, historia de un fraude.
juanantoniopozzo@gmail.com
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Llevo treinta siete años trabajando en la ITAIPÚ Binacional, pero todos queremos dar la imagen del Humilde, pero con todo el respeto a mis compatriotas y mis amigos de corazón brasileños de la “Eletrobras”,de Furnas S.A., de la “Eletropaulo”, del “LAME.O” Laboratorio de Furnas S.A. (Minas Gerais”, cerca de la Ciudad de Passos)“, a mis amigos del Laboratorio de la “INMETRO” de “Rio de Janeiro”, a mis amigos de la “CERJ” (Centrales Electrica de Rio de Janeiro). Tengo la seguridad y comprobado en cada uno de los locales mencionados que he trabajado y que hice una amistad estrecha y que el BRASILEÑO ES UN AMIGO DE CORAZÓN. Pero quisiera romper momentáneamente mi humildad, aunque muchos dicen que “la humildad es una falsa presunción”, pero quiero comentarle al pueblo paraguayo que soy Técnico e Ingeniero en electrónica, Abogado, Administrador, Contador (algunos de mis títulos en EE.UU), por favor quiero que me disculpen por el preámbulo, no busco trabajo. Sólo busco que prime la Ética y la Honestidad para un pueblo sumido en la miseria y el desconocimiento, MI PUEBLO PARAGUAYO. Y al Leer los comentarios reiterativos de los opinantes abajo en el “FACEBOOK”, leo comentarios que demuestran la REAL IGNORANCIA DE LAS MISMAS. Y cabe resaltar que un plantador de mandioca CORRUPTO como lo es el Director General Brasileño Ing. Agrónomo de nombre Jorge Miguel Samek, sin tener idea de lo que es la ITAIPÚ BINACIONAL, con sus justificativas, queriendo desmerecer LA VERDAD PUBLICADA EN ESTE ARTÍCULO del Patriota Gral. (SR) Juan Antonio Pozzo Moreno, le digo Sr. “DGB” Usted no tiene idea de lo que es la ITAIPÚ a pesar de haber ingresado en el 2003, puesto por su amigo Ex Presidente Lula ( que lo aprecio porque hizo lo que pudo para ayudar al Paraguay a pesar de la contra de Itamarati, dirigido en la época por el Dr. Celso Amorin Nunes, hoy Ministro de Defensa del Brasil (creador de sus Agatas contra Ciudad del Este, con razón o sin razón), también Consejero de ITAIPÚ y padre del montaje del fraude de las pérdidas de energía de la “ELETROBRAS”, cargadas a la ITAIPÚ Binacional, aquí sí con razón. Al Director General Brasileño le digo que no mienta a un pobre pueblo hambriento y desconocedor vertiendo opiniones que no se ajustan a la verdad, como lo que leemos abajo, a ellos les sobran los dólares como también a los vendepatrias paraguayos que forman el círculo de la mafia de la ITAIPÚ Binacional (que a ese nivel no tienen NACIONALIDAD a causa de los robos multibillonarios). Fuerza Sr. General Juan Antonio Pozzo Moreno, su artículo menciona la verdad, se lo dice con toda sinceridad un experto en la materia de la ITAIPÚ Binacional
jose_a_despiertouba Hace 18 horas 

domingo, 21 de abril de 2013

Brasil robó a Paraguay con la complicidad de paraguayos

21 de Abril de 2013

| EL GENERAL POZZO PRESENTA “ITAIPÚ, MEMORIA DE UN FRAUDE”

Brasil robó al Paraguay con la complicidad de paraguayos

Itaipú es la riqueza industrial más importante del Paraguay, es como el cobre para Chile o el petróleo para Venezuela, señala en esta entrevista con el Suplemento Económico de ABC Color sobre Itaipú, Memoria de un fraude, que su autor, el general Juan Antonio Pozo Moreno, presentará en ABC Color el día 26 del presente mes, fecha que evocamos el cuadragésimo aniversario del Tratado de Itaipú. Añade que es un ensayo crítico que muestra a la opinión pública cómo el Paraguay, con ayuda paraguaya, fue robado por el Brasil. Adelanta igualmente que su investigación confirma que sobre los intereses nacionales se impuso el interés de sostener, a costa de Itaipú, un régimen plagado de oportunistas, que hoy nadan en la prosperidad y no acaban de irse. Compartamos la entrevista.
General (R) Juan Antonio Pozzo Moreno / ABC Color
–El viernes 26 de abril recordamos el 40 aniversario del Tratado de Itaipú, fecha que Ud. eligió para presentar en su tercer libro sobre el espinoso tema. Su intención, entiendo, no se limita a evocar esa fecha, sino a llenarla de un sentimiento de lucha, de reverdecer en la memoria de nuestros compatriotas nuestros reclamos, históricos y presentes, contra ese documento y la inicua explotación que hacen nuestros socios paritarios de ese documento y de los intereses nacionales.
–Itaipú es la riqueza industrial más importante del Paraguay. Es como el cobre para Chile o el petróleo para Venezuela. Nuestros anestesiados compatriotas no acaban de entender esta realidad y esta ocasión en que no tenemos nada que festejar sirve, sin embargo, para reclamar una vez más al Gobierno brasileño sobre la apropiación indebida de Itaipú. El Imperio brasileño, que para formalizar el robo de vastas extensiones de territorio nacional se valió en 1872 de un ilegal Tratado de Límites, cien años después, en 1973, la República Federativa del Brasil, esta vez en complicidad con negociadores paraguayos, obsecuentes al régimen oficial, se valió de otro nefasto acuerdo, el Tratado de Itaipú, para legitimar la incautación de la empresa binacional.
–¿Podría resumir a nuestros lectores en torno a qué eje o ejes giraron sus dos primeras publicaciones: Itaipú, la apropiación indebida e Itaipú, una victoria bien brasileña, y el valor agregado con el que se beneficiará al leer la obra que presentará el próximo viernes, Itaipú, memoria de un fraude?
–Cómo no. Todas ellas reivindican el latrocinio sufrido por el pueblo paraguayo en Itaipú. La primera, difundida en el 2010, reproduce una tesis, en formato ensayo, que defendí en noviembre de 2008. La siguiente, que fue puesta a la consideración pública en 2011, también como ensayo, introduce otras informaciones complementarias para una mejor comprensión del lector sobre esta nueva conquista brasileña. La última, mucho más actualizada, pretende ser un ensayo crítico que muestre a la opinión pública cómo el Paraguay, con ayuda paraguaya, fue robado por el Brasil. Un libro nunca termina de escribirse, es apenas un pensamiento vivo que se recicla continuamente como las aguas del caudaloso Paraná.
–Hace mucho que Ud. estudia todo lo concerniente a la obra del siglo XX, tal como la llamaron los brasileños. ¿Hay algún descubrimiento, la quintaesencia de la verdad sobre este Tratado, que deba compartir con sus compatriotas?
–Sí, desde mis presentaciones en el Instituto de Altos Estudios Estratégicos en 1999. En ellas eran atribuidas a las escasas partidas presupuestarias la precaria capacidad disuasiva del potencial nacional que, sin embargo, en el conflicto chaqueño, con mucho menos, fue desplegado con éxito. Sin Itaipú y Yacyretá se recuperó el Chaco boreal. De ahí provino la curiosidad de investigar la historia real, no la oficial, de Itaipú. Sobre todo, su aspecto económico. La investigación confirmó la sospecha de que por sobre los intereses nacionales se impuso el interés de sostener, a costa de Itaipú, un régimen plagado de oportunistas que hoy nadan en la prosperidad y no acaban de irse. En sintonía con el filósofo británico sir Francis Bacon podemos señalar que “no hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente”.
–Hoy, 21 de abril de 2013, concurrimos a las urnas para elegir a la persona que conducirá los destinos de la patria durante los próximos cinco años. De acuerdo con sus observaciones y experiencias ¿llegaron ya a comprender nuestros políticos de turno la importancia de Itaipú en el presente y, con mayor razón, para el futuro de la República?
–Pienso que no. Todos ellos asumen la libre disponibilidad de la energía no utilizada cedida a la Eletrobrás. No les queda claro que mientras la multinacional brasileña no disponga de otras fuentes que puedan substituir a la energía paraguaya, que le es cedida casi gratuitamente, es imposible que la ANDE pueda disponer de la electricidad que le corresponde. La triplicación de la compensación, la línea de 500 kV, la ampliación de las subestaciones, todas ellas atadas al Tesoro brasileño, son apenas paliativos para que la Eletrobrás siga comercializando, con pingües beneficios, la electricidad paraguaya. A la gran mayoría de nuestros políticos, unos más impresentables que otros, solo les interesa seguir en el statu quo, en no innovar. Las regalías de la binacionales, aceptadas como beneficios adicionales al cargo, valen más que el quebranto por el bien común. Son poco visibles entre ellos los austeros patriotas que reclama la hora.
–Gracias a la irrupción del afamado economista norteamericano Jeffrey Sachs, en nuestro ya histórico debate sobre la deuda de la entidad binacional, denunciada por Ud. y otros tratadistas, así como por la prensa nacional, el incordioso asunto volvió a la superficie. ¿Cuáles son su conclusión y consejos sobre ese casi el otro gran negocio de Eletrobrás, además del energético?
–La Eletrobrás usa la energía de Itaipú para promover unilateralmente el desarrollo del Brasil. Pero su principal negocio proviene de sus usurarios préstamos que consiguieron endeudar a la binacional con siderales montos inventados por la ingeniería financiera. La devolución millonaria de esos préstamos y la reventa de la energía paraguaya son pilares en que se sostiene esta usurera multinacional. El doctor Sachs, asesor económico de las Naciones Unidas, no hace más que corroborar –lo que desde hace tiempo la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos y el Suplemento Económico de ABC Color venía predicando– que la deuda ya fue totalmente cancelada. A la Eletrobrás, que poco le interesa el pueblo brasileño, mucho menos el paraguayo, solo le interesa satisfacer a sus multimillonarios accionistas, casi todos extranjeros. Pero los tiempos cambian y en algún momento deberá devolver a Itaipú, por imperio de la ley, el dinero conseguido por los pagos indebidos.
–Nos quedan diez años para que se cumpla el plazo que establece el punto VI, capítulo Revisión, del Anexo C del Tratado. Según sus conclusiones, ¿es la única puerta de salida que tiene la República para emerger de la injusta situación a la que fue sometida, incluso por sus propios hijos, los que firmaron el Tratado con Brasil, o existen otras posibilidades a las que debemos recurrir los paraguayos?
–No es la única puerta. El notable jurista Gustavo De Gásperi nos señala otra vía, la de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, en vigencia desde 1980. El abogado nos advierte que las cláusulas del contexto del Tratado de Itaipú son usadas de mala fe para defraudar el objeto y el fin del acuerdo, que consiste en la división en partes iguales de la energía.
También el periodista Armando Rivarola propone designar a un diplomático paraguayo, de probada experiencia e intachable reputación, con excelente dominio del inglés, que estudie profundamente el tema y se empape de la posición paraguaya, para que actúe de vocero, responda las preguntas de periodistas y funcionarios extranjeros, y defienda el documento en todos los ámbitos y foros que lo reclamen.
Otros connotados periodistas, desde ABC Color, insisten como método de presión la causa nacional, la protesta pública y la investigación responsable para poner en evidencia los latrocinios. Todos ellos muy válidos, especialmente por mantener viva la llama del patriotismo en pro de las postergadas reivindicaciones. Me adhiero a esos nobles afanes, pero también me permito sugerir, desde el ámbito privado, la creación de un foro académico de discusión integrado por notables patriotas, capaz de influir en la política exterior del Gobierno nacional.
Riqueza
Itaipú es la riqueza industrial más importante del Paraguay. Es como el cobre para Chile o el petróleo para Venezuela.
Robo
El nuevo libro es un ensayo crítico que muestra a la opinión pública cómo el Paraguay, con ayuda paraguaya, fue robado por el Brasil.
Confirma
Sobre los intereses nacionales impusieron el interés de sostener, a costa de Itaipú, un régimen plagado de oportunistas, que hoy nadan en la prosperidad.
Usurero
El principal negocio de Eletrobrás proviene de sus usurarios préstamos, que endeudaron a la entidad binacional con siderales montos.
rcasco@abc.com.py

viernes, 19 de abril de 2013

NUEVO LIBRO SOBRE ITAIPÚ

19 de Abril de 2013

| NUEVO LIBRO DEL GENERAL JUAN ANTONIO POZZO SOBRE ITAIPÚ

Presentan Memoria de un fraude

“Itaipú, memoria de un fraude” es el nuevo libro que presentará el general Juan Antonio Pozzo Moreno en un acto que se llevará a cabo en el salón de actos de ABC Color el próximo viernes, 26 de abril, fecha en que el Tratado de Itaipú, firmado por los dictadores Alfredo Stroessner y Mario Garrastazú Médici, cumple 40 años.
Tapa del nuevo libro del general Juan Antonio Pozzo que será presentado en el salón de actos de ABC Color el próximo viernes 26.
Tapa del nuevo libro del general Juan Antonio Pozzo que será presentado en el salón de actos de ABC Color el próximo viernes 26. / ABC Color.
El general Pozzo, en su ya proficua labor sobre el controvertido documento, así como sobre sus antecedentes y proyecciones, ya entregó al público paraguayo otro par de trabajos: “Itaipú, la apropiación indebida” e “Itaipú, una victoria bien brasileña”.
Preguntado sobre el eje del libro que presentará el próximo viernes, adelantó que es “mucho más actualizada” y que pretendió entregar un ensayo crítico “que muestre a la opinión pública cómo el Paraguay, con ayuda paraguaya, fue robado por el Brasil”.
Añadió que “un libro nunca termina de escribirse, es apenas un pensamiento vivo que se recicla continuamente, como las aguas del caudaloso Paraná”.
Acerca de sus dos trabajos precedentes, el general Pozzo señaló que “denuncian el latrocinio sufrido por el pueblo paraguayo en Itaipú”. Que el primero, difundido en el 2010, “reproduce una tesis, en formato ensayo, que defendió en noviembre de 2008, y que el siguiente que fue puesto a la consideración pública en 2011, también como ensayo, e “introduce otras informaciones complementarias para una mejor comprensión del lector sobre esta nueva conquista brasileña”.
Itaipú, memoria de un fraude tendrá en la noche del viernes 26 dos presentadores, el técnico y director de la revista especializada Mundo de la Electricidad, Ing. Ramón Montanía, y el periodista de Economía de ABC Color Ramón Casco Carreras.

lunes, 15 de abril de 2013

LA TRISTE HISTORIA DE UNA DEFECCIÓN II

14 de Abril de 2013

  LA TRISTE HISTORIA DE UNA DEFECCIÓN (Conclusión)

El entreguismo no es solo de ayer

 
El día 26 del presente mes el Tratado de Itaipú cumple 40 años, sin dudas, una nueva oportunidad para que los paraguayos hagamos un balance completo de todo lo que nuestro país perdió con ese portentoso emprendimiento. El general (R) Juan Antonio Pozzo Moreno, con este nuevo trabajo, cuya parte final entregamos hoy, busca ayudarnos en este recuento indispensable, especialmente en esta coyuntura preelectoral, hasta que la República recupere su soberanía en ambas centrales hidroeléctricas.
/ ABC Color
Así, el Brasil, sin apelar a batallones de ocupación, por vía diplomática y la complicidad de negociadores paraguayos dóciles a la Directiva Presidencial, logró asegurar la totalidad de la producción energética para la atención de su mercado, menos una ínfima porción derivada al modesto mercado paraguayo.
Aunque era reconocido a cada una de las partes el derecho de adquisición de la energía que no utilizaba la ANDE, forzando el Tratado, la Eletrobrás se apropió del excedente gratuitamente cargando el costo de la compensación, hasta 1986, a la empresa binacional Itaipú.
Con esta mañosa operación quedó bloqueada la posibilidad de que la ANDE pudiera comercializar en el mercado brasileño la electricidad que no utilizaba y desaparecieron el derecho de preferencia y el precio justo por la energía excedente convenidos en 1966 en el Acta de Foz de Yguazú.
Toda la infraestructura técnica de la subestación seccionadora de la margen izquierda, en Foz de Yguazú, quedó arreglada para que la electricidad generada en la usina sea aprovechada exclusivamente por el Brasil. La ANDE, sin posibilidad de comercializar su excedente y sin infraestructura de seccionamiento, apenas pudo construir una modesta red para satisfacer una mínima demanda nacional.
Quedó en aguas de borraja la producción generada por las turbinas de 50 ciclos por la que batalló sin desmayos la opinión pública en búsqueda de la equidad. La millonaria estructura de los convertidores de Foz de Yguazú, costeada por Itaipú, sin inconvenientes transformaba a 60 ciclos la electricidad no utilizada por la margen derecha.
Como si fuera poco, hasta 1986, los directores paraguayos figuraban como adjuntos a los directores general, técnico y financiero, todos brasileños. Sin embargo, como una concesión graciosa, los nuestros quedaban autorizados a asistir a las reuniones del Directorio Ejecutivo con voz pero ¡sin voto¡ A decir verdad, eran una pléyade de figuras decorativas muy bien rentadas. Hasta hoy día los directores Técnico y Financiero, esenciales miembros de la Dirección Ejecutiva, siguen en manos brasileñas.
El pago seguro a la Eletrobrás y al Tesoro brasileño, de una deuda que según la comisión de entes binacionales ya fue suficientemente honrada, es un tema prioritario en la agenda del director Financiero Ejecutivo.
Para coronar la abdicación, el Tratado consentía la intervención de la vigilancia brasileña en la margen derecha. Una evidente violación constitucional que se prolongó hasta noviembre de 1973.
La ratificación a tambor batiente del nefasto acuerdo, en julio de 1973, puso la soga al cuello a la república. Lo que no consiguieron arrodillar en un lustro la Triple Alianza y la Legión Paraguaya, se concretó en menos de tres meses por la mayoría oficialista en el Congreso Nacional.
Pero aún faltaba más, para asegurar la cesión de la soberanía energética era menester un blindaje jurídico. Después de la caída del régimen entreguista, los nuevos gobiernos también entreguistas, validos de juristas paraguayos, consiguieron la inconstitucionalidad de las leyes que obligaban a los funcionarios de las binacionales a informar y enviar documentación al Congreso y la Contraloría a través de la ANDE. Así se completó el combo que aseguraba el aprovechamiento exclusivo de Itaipú por el socio condómino.
La prensa con importantes auspicios binacionales, en sintonía con la tesis del extinto magnate de la comunicación Roberto Marinho, conseguía más beneficios de lo que no decía que de lo que decía de las hidroeléctricas. Excepto el insumiso Acero, que desde la primera plana, en editoriales y en suplementos económicos del diario ABC Color, advertía desde 1973 el desastre que significaba el Tratado de Itaipú para los intereses del Paraguay.
Finalmente, no se equivocaba el notable filósofo británico sir Francis Bacon al señalar que “no hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente”.
Conocida la morbosa historia, que caracteriza una nueva casta de legionarios, vale la pena preguntar si hoy día se está haciendo lo suficiente para superar este mal sueño que posterga nuestro desarrollo en función a los intereses de los socios condóminos. A propósito, conocedores desde adentro de las binacionales advierten que en Itaipú: “El apoderamiento de la plaza en la empresa por parte de la margen izquierda obedece a una lógica de comportamiento, terreno cedido por los nuestros es área ocupada por la contraparte, en los últimos tiempos este esquema fue perfeccionado mediante la conformación de componentes nacionales que reciben directa orientación del otro lado del río” (Suplemento Económico ABC Color, 31 de marzo 2013).
Hoy, los históricos entreguistas, abonados por la prensa, aparecen pontificando sobre las lesiones ocasionadas al Paraguay por el irrespeto del derecho internacional de países de la vecindad regional. También sirven de asesores a las cúpulas políticas.
Entonces, cabe preguntarse: ¿dónde están los paraguayos cuyos ancestros jalonaron de cruces la diagonal de sangre desde Paso de Patria a Cerro Corá y abonaron el árido suelo chaqueño con miles de jóvenes caídos desde Pitiantuta hasta más allá de Parapití?
Fórmula
Brasil, sin batallones de ocupación, por vía diplomática y la complicidad de negociadores paraguayos dóciles, aseguró toda la producción.
Además
Forzando el Tratado de Itaipú, la Eletrobrás se apropió del excedente gratuitamente, cargando el costo de la compensación, hasta 1986, a la empresa Itaipú
Binacional.
Mañas
Con la operación mañosa quedó bloqueada la posibilidad de que la Administración Nacional de Electricidad vendiera en el mercado brasileño la electricidad que no utilizaba.
50/60
La millonaria estructura de los convertidores de Foz de Yguazú, costeada por Itaipú, sin inconvenientes transformaba a 60 ciclos la electricidad no utilizada por la margen derecha.

domingo, 7 de abril de 2013

LA TRISTE HISTORIA DE UNA DEFECCIÓN (Parte I)

07 de Abril de 2013

 

La triste historia de una defección (1)

El viernes 26 de este mes, el Tratado de Itaipú cumple 40 años, una nueva oportunidad para que hagamos un balance completo de todo lo que Paraguay perdió con esta colosal obra. El general (R) Juan Antonio Pozzo Moreno, con este nuevo trabajo, cuya primera parte ofrecemos hoy, busca ayudarnos en este importante recuento que los paraguayos debemos realizar, con mayor razón en esta coyuntura preelectoral, hasta que recuperemos nuestra soberanía en ambas hidroeléctricas. Leamos el artículo.
Complejo hidroeléctrico de Itaipú. De izquierda a derecha, el vertedero, la presa principal y casa de máquinas, presa lateral izquierda y, detrás, el embalse.
Complejo hidroeléctrico de Itaipú. De izquierda a derecha, el vertedero, la presa principal y casa de máquinas, presa lateral izquierda y, detrás, el embalse. / ABC Color

La historia de Itaipú está íntimamente ligada con la guerra librada por el Paraguay en contra de Argentina, Brasil y Uruguay entre 1864 y 1870.
El conflicto armado, que se pretende atribuir a Inglaterra, ya lo venía proponiendo la alianza desde el 14 de diciembre de 1857 en el “Protocolo de entendimiento para la guerra contra el Paraguay, Argentina y Brasil”. El documento, rescatado de la biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina lleva la rúbrica de Santiago Derqui y Bernabé López de la Confederación Argentina, y José María da Silva Paranhos del Imperio del Brasil.
Culminada la Guerra Guasu en 1870, la triple alianza obligó a reconocer al Paraguay, en total devastación, la deuda de guerra y los fraudulentos Tratados de límites de 1872, con Brasil, y de 1876, con Argentina, arreglados en el Tratado Secreto de la Triple Alianza del 1 de mayo de 1865.
En ambos instrumentos diplomáticos se formalizó el robo de unos 150.000 kilómetros cuadrados de territorio nacional. Las nuevas demarcaciones fronterizas reflejaban las históricas aspiraciones de argentinos y brasileños de incorporar a sus patrimonios vastas extensiones territoriales del Paraguay.
En esta repartija, el Salto del Guairá, ubicado en territorio paraguayo, no fue puesto en entredicho. El Tratado Loizaga-Cotegipe de 1872, que fijó los límites de la Región Oriental con Brasil, en ningún momento lo puso en discusión.
Más tarde, en 1927, el Tratado Ibarra-Mangabeira ratificó como límite de la Región Occidental el río Paraguay desde el río Apa hasta la Bahía Negra. Como consecuencia de dicho Tratado, a instancias de Brasil, en 1930 se firmó el Protocolo Moreno-Mangabeira que reabrió la demarcación de la frontera pactada en 1872. No obstante, los trabajos redemarcatorios realizados por la Comisión de Límites demostraron fehacientemente que las altas cumbres del Mbaracayú coincidían con el ramal norte de la serranía que toca el río Paraná cerca de la primera caída de las cataratas del Salto dejando el Salto del Guairá en territorio paraguayo.
Según el historiador e investigador compatriota Efraím Cardozo, “fue en esta ocasión que el Brasil, por primera vez, articuló pretensiones sobre la totalidad de los Saltos, exhibiendo un mapa que carece de todo valor jurídico para modificar el Tratado”. El potencial hidroeléctrico que representaban las cataratas del Salto de Guairá no pasaba desapercibido para los técnicos que recomendaron su explotación, instalando la controversia sobre su posesión, como solución a la creciente demanda energética brasileña.
Recién en 1962, por informes publicados en el “Jornal do Brasil”, el Gobierno paraguayo pudo percatarse de las intenciones del vecino país de aprovechar unilateralmente el ya controvertido accidente natural, cuya posesión no acababa de definir la Comisión de Límites.
Las protestas diplomáticas no se hicieron esperar. En respuesta, el presidente Joao Goulart se comprometió en que “ni una sola estaca se pondría para estas obras sin acuerdo pleno con el Paraguay”. Consecuente con su promesa, el mandatario brasileño acordó con el presidente paraguayo, en enero de 1964, en la hidroeléctrica “Tres Marías”, Minas Gerais, el aprovechamiento conjunto del potencial hidroeléctrico de las cataratas del Salto del Guairá.
Sin embargo, la incómoda tendencia progresista de Goulart, inaceptable en la región desde la instalación en Cuba en 1962 de los misiles nucleares soviéticos, provocó un golpe militar que lo destituyó en marzo de 1964. Para la actual ministra de Derechos Humanos de Brasil, Clara do Rosario Nunes, “existe la posibilidad muy clara de que Joao Goulart haya sido asesinado” durante su exilio en la Argentina en 1976.
El prepotente gobierno de facto brasileño, ignorando el compromiso de Minas Gerais, invadió en junio de 1965 territorio paraguayo frente a la zona aún no remarcada para apropiarse del Salto y poner en marcha su exclusivo proyecto. Por paradójico que parezca, por entonces ya estaba en claro que el aprovechamiento no era posible sin abarcar el tramo del río Paraná hasta el punto en que desemboca el río Yguazú.
Imprevistamente, mediante la oportuna intervención del presidente Lyndon B. Johnson de los Estados Unidos, los cancilleres Juracy Magalhaes y Raúl Sapena Pastor lograron convenir el 22 de junio de 1966 el Acta Final de Foz de Yguazú, y como primera medida fueron desalojados los cuatro batallones brasileños instalados en territorio nacional.
Varios factores contribuyeron en este inusual pacto que involucraba al Departamento de Estado norteamericano, entre ellos, la excesiva presión sobre Itamaraty del gobierno militar y la intervención en Santo Domingo de las Fuerzas Interamericanas de Paz. Contingentes norteamericanos, brasileños, paraguayos, hondureños y costarricenses fueron convocados por el Consejo Permanente de la OEA para impedir la instalación de otro régimen identificado con la Unión Soviética en el hemisferio.
La invasión del Paraguay por tropa hasta entonces amiga, que defendía intereses comunes en República Dominicana, era incompatible con la percepción de Itamaraty y comprometía gravemente la política de seguridad hemisférica de los Estados Unidos.
En Foz de Yguazú se resolvió acordar el condominio del Salto y el aprovechamiento conjunto de su potencial hidroeléctrico. La energía eléctrica, eventualmente “… producida por los desniveles del río Paraná, desde inclusive el Salto del Guairá o Salto Grande de las Siete Caídas hasta la boca del río Yguazú…” sería dividida en partes iguales entre los dos países. El aprovechamiento igualitario de los recursos del río Paraná, seguido con interés por el secretario de Estado Dean Rusk y registrado en el Acta Final de 1966, fue alevosamente alterado unos años después en el Tratado de Itaipú de 1973.
Ligada
La historia de Itaipú está íntimamente ligada a la guerra librada por el Paraguay en contra de Argentina, Brasil y Uruguay.
En Foz
En Foz de Yguazú se resolvió acordar el condominio del Salto y el aprovechamiento conjunto de su potencial hidroeléctrico.
(*) General (R). Autor de los libros Itaipú, la apropiación indebida e Itaipú, una victoria bien brasileña.

lunes, 1 de abril de 2013

EL VERDADERO PODER ES EL SERVICIO

31 de Marzo de 2013

 

El verdadero poder es el servicio

Chile es el mayor productor de cobre del mundo. Representa un poco más del 40% de sus exportaciones, siendo su mayor fuente de ingreso. El país andino produce actualmente más de un tercio del cobre mundial.
Sin dudas, la verdadera copa por la cual debe competir el Paraguay es la consigna que está plasmada en el cartelón: ¡Justicia en Itaipú!
Sin dudas, la verdadera copa por la cual debe competir el Paraguay es la consigna que está plasmada en el cartelón: ¡Justicia en Itaipú! / ABC Color
Por otro lado, también la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) tiene reconocido a Venezuela como el mayor productor de petróleo en el mundo, superior a la producción de crudo de Arabia Saudita.
De acuerdo con datos provenientes de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER), institución que compila información estadísticas de sus socios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, la posición energética de Paraguay en el Mercosur es extremadamente importante.
Paraguay, con una generación de energía eléctrica de 53.715 GWh, equivalente al 8,7% de la región, (Brasil genera el 71,3%, Argentina el 18,6%, y Uruguay el 1,5%) se constituye en el principal exportador de energía hidroeléctrica.
El superávit de energía eléctrica que mantiene Paraguay de aproximadamente 45.415 GWh permite a Brasil  y Argentina compensar sus déficits de energía de 36.300 GWh y de 2.400 GWh, respectivamente. Según dicha comisión la magnitud del excedente de energía de Paraguay es inmensa en términos regionales.
Resumiendo, la hidroelectricidad es para el Paraguay lo que es el cobre para Chile y el petróleo para Venezuela.
Lamentablemente, nuestra hidroelectricidad poco aporta al desarrollo de nuestro país al no poder disponer de sus superávits energéticos provenientes de las binacionales Itaipú y Yacyretá.
Sirva de ejemplo la Eletrobras, que asumiendo de propietario, comercializa en el mercado brasileño por el doble de su costo la hidroelectricidad paraguaya adquirida en Itaipú con pingües beneficios. Está demás decir, que por una interpretación amañada del derecho de adquisición, igual para las partes, la multinacional brasileña se apropia gratuitamente de la electricidad que es compensada ínfimamente por el Tesoro brasileño.
La libre disponibilidad tiene que ver con la potestad de la ANDE de adquirir toda la energía hidroeléctrica generada en la usina de Itaipú correspondiente al Paraguay. A pesar de que el Artículo XIII del Tratado que, reconoce “a cada uno de ellos el derecho de adquisición de la energía no utilizada por el otro país para su propio consumo”, la normativa solo se aplica a favor de la Eletrobras.
El inmenso daño que causan estos socios condóminos al desarrollo económico y social del Paraguay solo puede compararse al holocausto genocida de 1870, cuyos antecedentes están celosamente guardados en los archivos nacionales brasileños.
Nunca está por demás, en breve recuento, resaltar nuestra histórica relación con su principal protagonista.
El senador Randolfe Rodríguez del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), durante la discusión en el Senado sobre la triplicación de la compensación, lo resumió: “Nosotros hicimos la guerra, y torcemos el resultado. Nosotros exterminamos el 75% del pueblo paraguayo, nosotros exterminamos el 96,56% de la población masculina del Paraguay en el siglo XIX ¿Todo eso en nombre del pueblo brasilero? ¡No! Fue todo eso en nombre del banco, de las libras esterlinas que nosotros producimos en el siglo XIX. ¿Y nosotros? ¿No podemos recordar eso aquí? ¡Nosotros tenemos que recordar!”, reclamó el senador.
Los tiempos políticos electorales que corren exigen conocer más profundamente nuestras relaciones con el vecino de mayor magnitud. En especial, los proponentes a la primera magistratura. Uno de ellos oportunamente deberá administrar los intereses nacionales.
Desde la colonia, a comienzos del siglo XVI, nos tocó lidiar con un vecino gobernado por dirigentes insaciables y faltos de escrúpulos provenientes de Portugal. Poco apegados al derecho internacional, para extender sus dominios recurrieron a bandeirantes, verdaderos piratas terrestres, violentos criminales que sin ambages arrasaron con las poblaciones nativas.
Más tarde, transformado en Imperio del Brasil, sus más notables estrategas en contubernio con sus similares del Plata, durante el asedio a la Banda Oriental en 1864, pactaron la triple alianza que asoló a la progresista primera república sudamericana.
En 1865, con esclavos de color obligados a combatir en una contienda que no entendían, organizó la base del ejército imperial que sustrajo del Paraguay vastas extensiones de territorio después de inmolar la totalidad de su población activa determinada a no rendir su estandarte.
En plena guerra, en noviembre de 1867, el marqués de Caxías imploraba, en una correspondencia aunque infructuosamente, la paz a Pedro II porque la campaña del Paraguay aparentemente imposible por la acción de las armas, también lo era porque “… el oro, Majestad, es materia inerte contra el fanatismo patrio de los paraguayos…”.
Un siglo después, en 1965, a instancias del régimen de facto, desconociendo los acuerdos arribados con el depuesto presidente João Goulart, tropa de los EE.UU. del Brasil invadió Puerto Renato para apoderarse del Salto del Guairá, enclavado en territorio paraguayo.
En 1973, los gobernantes de la República Federativa del Brasil, con la anuencia del Gobierno paraguayo, gestaron el fraudulento Tratado de Itaipú desestimando el Acta de Foz de Yguazú de 1966.
En junio de 2012, reeditando la triple alianza, promovió la suspensión del Paraguay en el Mercosur.
No obstante el nefasto recuento histórico, el Paraguay debe convivir manteniendo en alto su dignidad forjada “…en el estridor de las Armas” (Arthur H. Davis) con circunstanciales gobernantes hipócritas que se valen odiosamente del poder no para el bien común, la solidaridad, la fraternidad o la integración regional sino como instrumento para sojuzgar.
Bien lo aclara el papa Francisco al expresar que “El verdadero poder es el servicio”. Sin embargo, deberá recalcarlo próximamente en Río de Janeiro para aquellos poderosos de turno que aún se niegan a reconocerlo.
(*) Autor de los libros Itaipú, la apropiación indebida e Itaipú, una victoria bien brasileña.
juanantoniopozzo@gmail.com

domingo, 24 de marzo de 2013

Una expresión disparatada

Una expresión disparatada

La soberanía, que reside en el pueblo, es la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes. Entre tanto, la soberanía energética es la capacidad de la nación para ejercer el control y la potestad sobre la racional explotación de sus recursos energéticos.
La soberanía energética paraguaya, abdicada en las binacionales hidroeléctricas a favor de los ocasionales socios condóminos, para aquellos que favorecieron sin cuestionamientos la ejecución de los lesivos acuerdos significa solamente una expresión disparatada. Sin embargo, la proposición resume una infame realidad que como una dolorosa daga, hace cuarenta años, lacera las entrañas del colectivo nacional.En efecto, el 26 de abril de 1973, a través del Tratado de Itaipú, el régimen gobernante cedió gratuitamente a la Eletrobras, Centrais Elétricas Brasileiras SA, la parte de la energía no utilizada por el Paraguay (actualmente el doble de la producción anual de Yacyretá). Para morigerar la felonía se cargó a la empresa binacional Itaipú el insignificante costo de la compensación. La Eletrobras, asumiendo el derecho de adquisición, aplicable a cada una de las Partes, se adjudicó la compra de la Itaipú la energía paraguaya no utilizada para revenderla, por el doble del costo de producción, en el mercado brasileño. Perdida la iniciativa, la ANDE quedó en el molde y hasta hoy no puede substituir a la multinacional brasileña en la comercialización de su propia electricidad.
Para Enzo Debernardi, funcionario adjunto al director general brasileño, sin voz y sin voto, no existía la menor posibilidad de comercializar la energía excedente en otros mercados. Es más, según él, pendía la amenaza de que Brasil acuda a fuentes propias y de no ser por su bonhomía podía rever el trato. Por increíble que parezca, esta singular historia es de habitual consumo en el ambiente energético.
Es curioso, pese a la prohibición, Argentina y Brasil se intercambian sin interrupción en la convertidora Garabí, sobre el río Uruguay, electricidad de Yacyretá y de Itaipú.
Cálculos conservadores del ingeniero Nelson Cristaldo señalan que la electricidad paraguaya cedida gratuitamente a la Eletrobras –recién desde 1986 el Tesoro brasileño se hizo cargo de la ínfima compensación– generó en el 2010 el 7% del PIB brasileño.
Considerando que cada 25 KWh (kilovatios hora) de energía produjo unos US$ 100, la electricidad paraguaya aportó en ese año al PIB del socio condómino más de US$ 143.000 millones.
Huelga decir que en el Tratado de Itaipú no solo se cedió la soberanía energética. Para facilitar la tarea entreguista se resignó la cogestión paritaria y por si fuera poco, se le admitió al socio la inconstitucional vigilancia de la margen derecha.
Durante su discurso en el Senado, que se empeñaba en conseguir la aprobación del nefasto documento, el senador Carlos Augusto Saldívar al referirse al Consejo de Administración –como el Cándido de Voltaire– proclamaba enjundiosamente que “…ese Consejo que es el organismo máximo de Administración y que seis son paraguayos, y seis –que estamos seguros– serán buenos paraguayos. ¡Jamás paraguayos entreguistas!” (ENRIQUÉZ GAMÓN, Efraín.2007. 2ª Ed. Itaipú aguas que valen oro).
Rebasando a las insólitas concesiones de la soberanía nacional, en el colmo de las iniquidades, el 17 julio de 1973 la mayoría oficialista del Congreso de la Nación ¡aprobó el Tratado!
Los enredados discursos del senador Saldívar, para ratificarlo, pudieron más que el sentido común.
Para agravar la cuestión desde el 2002, por ineptitud de los órganos de administración de la margen derecha, la energía adicional a la garantizada es repartida en proporción a la potencia contratada o sea que esa energía sumamente barata (unos US$ 5,69 el MWh), al no repartirse equitativamente como reza el tratado, lleva su porción mayoritaria la Eletrobras.
Sin embargo, incompleta la obra, faltaba el blindaje jurídico. El Gobierno, los órganos de administración y los abogados amigos contratados por la margen derecha consiguieron, con la connivencia de la Sala Constitucional de la Corte, suspender en junio de 2011 los efectos de la Ley 1161 sancionada en 1997, que obligaba a los funcionarios de las binacionales a informar y enviar documentación al Congreso y a la Contraloría a través de la ANDE.
Hoy, amparados en el blindaje jurídico, una simple lista de niveles salariales solicitados por la Cámara de Diputados del Congreso Nacional es negada por las binacionales.
Si bien indicaron que estaban a disposición de las cámaras, señalaron que de acuerdo con el Decreto 9330 de julio de 2012, firmado por el presidente Federico Franco, el Ministerio de Relaciones Exteriores “es el conducto con el Poder Ejecutivo para las cuestiones bilaterales, de política exterior, así como para las cuestiones energéticas y de administración relacionadas con las entidades binacionales creadas por los tratados de Itaipú y Yacyretá.
Entonces, es correcto afirmar que la entrega de la soberanía energética en Itaipú no es solo obra de los brasileños, tampoco es la expresión disparatada de los numerosos paraguayos que aún sienten la patria.
Garabí
Pese a la prohibición, Argentina y Brasil intercambian en la convertidora Garabí, energía Yacyretá y de Itaipú.
(*) Autor de los libros Itaipú, una apropiación indebida en Itaipú, una victoria bien brasileña.
juanantoniopozzo@gmail.com