sábado, 12 de diciembre de 2015

Transparentando las cuentas

13 DE DICIEMBRE DE 2015

| BREVE RESEÑA SOBRE LA DEUDA (I)

Las cuentas de Itaipú

Cuando se firmó el Tratado de Itaipú en 1973, la obra, para la instalación de 14 máquinas de 765 MW, fue presupuestada en torno a los US$ 2.033 millones, un promedio aproximado de US$ 200 por kW instalado. El valor referencial de esa época para centrales de ese tipo estaba por los US$ 250 por kW instalado. En ese año se produjo la primera “crisis del petróleo”, hecho que aumentó los precio de los insumos, principalmente el acero, aluminio y cobre, componentes fundamentales de clase de emprendimientos.
Según el ingeniero Guillermo López Flores, exconsejero y luego director de Yacyretá, el proyecto avanzado en noviembre de 1973 se presupuestó en US$ 3.444.240.000. Un poco más de dos años después, en enero de 1976, el presupuesto final de la obra quedó en US$ 5.851.650.000. El proyecto preliminar, cuando se firmó el tratado, difirió bastante del proyecto ejecutivo final.
En 1978 se decidió aumentar a 18 el número de las máquinas, cada una de ellas con 700 MW de potencia. Más adelante, serían 20 las unidades instaladas.
Completada las 20 turbinas en el 2007, con 14.000 MW de potencia instalada, a un costo unitario de US$ 1.000 por kW la inversión total contabilizada rondaba los US$ 14.000 millones.
El valor referencial actualmente para centrales de este tipo estaría en unos US$ 2.500 por kW instalado.
Para iniciar la obra, aparte de los US$ 100 millones como aporte de capital de ANDE y Eletrobrás, en 1975 la Eletrobrás concedió un crédito de US$ 3.566 millones en moneda brasileña, compatible con el cronograma original de obras, ocho años de gracia, hasta 1983, con un interés del 10%, más corrección monetaria y otras tasas.
Itaipú registró deudas vencidas entre 1979 y 1996. También antes y hasta 1983, causadas principalmente por los préstamos complementarios de corto y mediano plazo.
La deuda vencida después de 1983 se debió a la falta o insuficiencia de ingresos en los años en que vencían cuotas importantes del servicio de la deuda que tuvo que ser refinanciada.
Los principales factores que originaron la deuda vencida fueron el atraso en el cronograma de entrada en operación de las unidades generadoras en relación al previsto al contratarse los préstamos; la concentración de vencimientos en los primeros años de la explotación, mayormente los préstamos internacionales; déficit tarifario entre 1986 y 1990 a causa de la tarifa por debajo del costo del servicio de electricidad que transgredía el Anexo “C” (Costo del servicio de electricidad) del tratado; la morosidad de las empresas brasileñas que, en 1992, sumaba US$ 5.378 millones.
A fines de 1996 se iniciaron las conversaciones para solucionar el problema de la deuda, porque ésta crecía en forma exponencial y su proyección para 2023 se estimaba en unos US$ 60.000 millones. El objetivo era cancelar totalmente las deudas en el año 2023.
Es importante señalar, en todos los casos, las “negociaciones” servían solamente para avalar las decisiones brasileñas.
a. Renegociaciones
1) Deuda Itaipú renegociada 1990 en millones de dólares (gobierno del general Andrés Rodríguez)
–Eletrobrás: US$ 9.336
–Otros US$: 7.552
Total: US$ 16.888
2) Deuda Itaipú renegociada al 31 de diciembre de 1996, en millones de dólares (gobierno ingeniero Juan Carlos Wasmosy)
–Eletrobrás: US$ 16.225
–Finame: US$ 91,5
–Otros Brasil: US$ 1.068,4
–Deuda Externa: US$ 1.559,2
–Fondos de pensiones: US$ 91,2
Total: US$ 19.035,3
Al pasivo de US$ 12.031,1 se le adicionó una deuda vencida, más tarde conocida como “espuria”, de unos US$ 4.193,5. En total la deuda con la Eletrobrás se ajustó en US$ 16.225 millones.
La deuda vencida o “espuria” se origina en la venta por debajo del costo del servicio de electricidad a las empresas compradoras, 98% brasileñas. De este subsidio de facto, calificado de ilegal por la Comisión Bicameral de Investigación del Congreso y la Contraloría General de la República, se hizo cargo Itaipú. No debe extrañarse los subsidios en beneficio de la margen izquierda, que no mide la energía generada en la barra de la central hidroeléctrica. Las pérdidas de energía cuantificadas en millones de dólares americanos, en más de treinta años, absorbe la entidad binacional.
Según cálculos conservadores “la tarifa social”, entre marzo de 1985 y febrero de 1990, cincuenta y nueve meses, arrojó una pérdida de US$ 525,5 millones, un 12,5% de la deuda vencida. El resto, el 87,5%, está constituido por los saldos y retazos o los efectos del Plan Real que se le añadieron hasta completar las friolera de US$ 4.193,5 millones.
Respecto a las escandalosas cargas impuestas a Itaipú, la dirección brasileña, comentando sobre el informe de Vale Columbia Center (VCC) de julio de 2013, dice 17: “Se pagaron en este periodo, julio de 1994-diciembre 94, cerca de US$ 1,7 mil millones de corrección monetaria y US$ 1,2 mil millones en variación cambiaria”. De golpe y porrazo, un total de US$ 2.900 millones encajados a la entidad binacional.
3) La deuda con la Eletrobrás al 31 de marzo de 1997.
La Eletrobrás se había transformado en una empresa de capital mixto, cotizaba en los mercados internacionales y se presentaba como única propietaria de Itaipú. Evitaba exhibirse con una deuda de crecimiento exponencial. Tampoco tenía en cuenta los cuestionamientos de la Contraloría General de la República, que declaraba ilegal la inclusión de la deuda vencida como pasivo de Itaipú.
El 85% del total de la deuda de Itaipú era con la Eletrobrás.
Por el acuerdo de 1997 el pasivo de US$ 16.225 millones en moneda local, a una tasa de interés del 10% y saldo deudor corregido respecto a la inflación brasileña fue convertido en moneda americana. Indexada a la tasa de inflación de los Estados Unidos con un Factor de Ajuste se dividió en tres partes:
–Línea A: US$ 4.193,5 millones deuda vencida, más conocida como “deuda espuria”, a ser pagada a partir de enero/97 hasta septiembre/2001; interés 4,1%.
–Línea B: US$ 10.250,480 millones deuda a vencer, a ser amortizada a partir de abril/2001 hasta el año 2023; interés 7,5%.
–Línea C: US$ 1.781 millones deuda a vencer, a ser amortizada a partir de enero/2007 hasta el año 2023; interés 4,1%.
Durante cuatro años, desde 1997, no se amortizó ni capital ni intereses de la Línea B. La capitalización al 2001 elevó la deuda de US$ 10.250.480.774 a US$ 15.024.903.624.
La capitalización de la Línea C, al final del periodo de gracia de 10 años, ascendió de US$ 1.781 millones a US$ 3.105.085.730.
Debido a este cronograma de pagos, al final del 2006, el monto renegociado aumentó, por intereses capitalizados y ajustes monetarios, en US$ 6.098,5 millones.
4) Deuda Itaipú al 31 de diciembre de 2007 (Gobierno Duarte Frutos)
Abonadas las cuotas correspondientes a 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007, un total de US$ 14.819,5 millones (ABC 2 octubre 2011), el saldo deudor, conforme a la ingeniería financiera de la binacional, al 31 de diciembre del año 2007, insólitamente quedó en ¡US$ 19.482,7 millones!
–Eletrobrás US$ 17.037,5 millones (ABC 2 octubre 2011)
–Otros US$ 2.445,2 millones
Total Itaipú US$ 19.482,7 millones (ABC 31 diciembre 2007)
El 85,7% de la deuda de Itaipú seguía siendo con la Eletrobrás.
Existen dos préstamos más:
–para la “conclusión de obras” US$ 181.577.200 y
–para la instalación de las “unidades 9A y 18A” US$ 190.099.600. En total US$ 371.676.800.
5) Evolución del pasivo con la Eletrobrás en millones de US$
–Año 1975: US$ 3.566
–Año 1990: US$ 9.336
–Julio 1994: US$ 10.837
–Diciembre 1994: US$ 15.420
–Año 1996: US$ 16.225
La deuda de Itaipú con la Eletrobrás, a ser cancelada en el año 2023, quedó en US$ 45.631,5 millones según contratos 1480/97; 1627/97; 1628/97 (datos del Ing. Ayala Báez, publicados en ABC, 2 octubre 2012).
6) Factores exógenos cargados a la deuda en millones US$:
–Deuda espuria (1997) US$ 4.193,5
–Factor de Ajuste (1997-2005) US$ 5.683,2
–Moratoria Líneas B y C (1997) US$ 6.098,4
Total: US$ 15.975,1
7) Deudas ¿Son también del Estado paraguayo?
En opinión de algunos técnicos, Paraguay como país no adeuda por las centrales de Itaipú y de Yacyretá al no asumir compromiso alguno ni siquiera como garante.
Sin embargo, la Contraloría General de la República es de otra opinión.
La CGR solicitó a las más altas instancias pertinentes que definan el estado de las deudas que dejaron la construcción y funcionamiento de las entidades binacionales. También advirtió sobre la tesis oficial que afirma que las deudas de las binacionales no son del Estado paraguayo.
El Ministerio de Hacienda, por su lado, declara que “en base a la ley, las deudas de las binacionales no son del Estado paraguayo”.
No obstante, argumenta la Contraloría, “el Estado es copropietario genuino de ambas represas y percibe de ellas también rentas genuinas”. De lo que se infiere que el Estado paraguayo como copropietario es también codeudor. El hecho de que no hizo compromiso financiero alguno para la construcción de las obras no le exime de la responsabilidad sobre la mitad de la deuda. La prueba de ello es la participación paraguaya, aunque para cubrir las apariencias, en la reestructuración de la deuda con la Eletrobrás en 1990, Gobierno de Rodríguez y después en 1997, Gobierno de Wasmosy.
Para no inflar la Deuda Externa (US$ 2.219,8 millones en diciembre de 2012) y aparecer como muy endeudados, los gobiernos no incorporan como pasivo del Estado la deuda de las hidroeléctricas binacionales.
8) Abuso desmedido
Respecto a que no se cede ni se vende energía sino lo que se cede es el derecho a la opción de adquisición, es un sofisma que pretende esconder la realidad. Los teóricos de la seguridad de Estado, que el Paraguay solo aportó el agua y que la binacional no es negocio sino desarrollo, son de la misma especie.
No existe ninguna cesión del derecho de adquisición cuando no hay opción alguna. Se repetía, solo que en tiempos de paz el tratado de límites impuesto en 1873 con la tropa de ocupación rapiñando Asunción.
El derecho de adquisición se escribió en el Artículo XIII del Tratado para que los beneficiarios sean ambas márgenes. El artículo, al reconocer a cada uno de los países “el derecho de adquisición”, precisaba una suerte equidad pero en la práctica era inexistente.
El destinatario de la energía no utilizada por Paraguay era evidentemente la margen izquierda, pero lo notable es que, además de entregar su energía, también debía pagarse a sí mismo la compensación como copropietario de la binacional. Este adefesio se corrigió en 1986 al conseguirse que se haga cargo el Estado brasileño del minúsculo pago.
Recién el 25 de julio de 2009, en la Declaración Conjunta entre presidentes, Lula da Silva decidió reconocer, oficialmente, ciñéndose a los términos del Tratado, la potestad de la ANDE para comercializar su excedente en el mercado brasileño. Un cuento más, hasta ahora sin final.
Este tipo de abuso no es inédito. Lo sufrió Panamá desde 1914. No obstante, los sostenidos reclamos del general Torrijos a los EE.UU., reivindicando la propiedad del canal, condujeron en 1977 al Pacto Torrijos-Carter. Desde su vigencia en 1999 Panamá recuperó la soberanía sobre su canal.
Lo mismo ocurrió con el gas boliviano, controlado por Petrobras, hasta que Bolivia decidió nacionalizar en el 2006 las exploraciones y los negocios del petróleo y del gas.
¿Y Paraguay?
juanantoniopozzo@gmail.com

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Delito de lesa patria que no debe quedar impune

09 DE DICIEMBRE DE 2015


La seguridad y el desarrollo en Itaipú

Para justificar la entrega de nuestra soberanía energética en Itaipú, el oficialismo recurrió a dos argumentos: el primero, como una cuestión de seguridad nacional y el segundo, como un asunto de desarrollo nacional.
En efecto, para no incordiar al socio condómino por “motivos de seguridad”, que de no observarse resultaría en un verdadero “desaguisado” –según un despistado exdirector paraguayo– y por razones de política de Estado traída de los pelos, fueron los argumentos utilizados para ceder al Brasil toda la energía producida por la central hidroeléctrica Itaipú. Todo ello, exceptuando una mínima porción (menos del 7%) derivada al Paraguay. Una aviesa violación del objeto y fin del Tratado que garantizaba el aprovechamiento equitativo del emprendimiento binacional.
Para torcer el acuerdo, el Tratado de Itaipú de 1973 modificó sustancialmente los términos del Acta de Foz de Yguazú de 1966. Por la energía no utilizada, en vez de un precio justo se estableció la figura de la compensación. Un estipendio mínimo, que para salvar las apariencias debía ser abonada por Itaipú.
Eso significaba que Brasil, como dueña de facto de la binacional, podía aprovechar sin condiciones el excedente. Del mismo cuero salía la correa.
Por más descabellado que parezca, la Eletrobrás –una multinacional a la que Itaipú pagará unos US$ 2.000 millones por año hasta el 2023 por una deuda ya cancelada, estipulada abusivamente en unos US$ 45.000 millones y con severas demandas por la emisión irregular de acciones–, no cesa de llevar gratuitamente la electricidad paraguaya. Es más, le impide arbitrariamente a la ANDE comercializar su excedente en el mercado brasileño.
La verdad es que el pueblo abona por la Eletrobrás, a través del Tesoro brasileño, desde 1986, la simbólica compensación al Paraguay.
El perjuicio ocasionado a los usuarios de vecino país en beneficio de la multinacional sale de madre: los sucesivos gobiernos, sin solución de continuidad, no paran de cargar al sufrido pueblo brasileño el aumento desmedido de la electricidad, privilegiando a unos pocos accionistas sin rostro de una empresa sospechada de corrupción. Y la pregunta cae de maduro ¿la estatal multinacional es una institución al servicio de su pueblo?
La cuestión de la seguridad nacional para nuestros negociadores, obedientes y genuflexos a las directivas del Ejecutivo, carentes del más elemental patriotismo, justificaba ampliamente el encubrimiento doloso en detrimento de los intereses del Estado paraguayo.
Cualquiera diría que el delito de lesa patria corresponde a una época ya perimida. Sin embargo, los sucesivos gobiernos después del 2 y 3 de febrero persisten con la traición, obnubilados por la abundancia y prosperidad que chorrea desde Itaipú para los privilegiados de turno.
Las sentencias judiciales hablan por sí. En ellas, mediante una Corte a la medida, fue propiciado un blindaje jurídico para impedir el escrutinio del Estado paraguayo.
Por paradójico que parezca, la pléyade de abogados, los teóricos del fraude, los acomodados profesionales que aceptan de buen grado que el Paraguay solo puso el agua, no paran de pontificar a los incautos sobre la defensa de los intereses de la patria.
Los negociadores repetían sin cesar, para tapar la traición a la patria, que Itaipú no es negocio, es desarrollo.
Significaba que la libre disponibilidad sobre la mitad de la producción hidroeléctrica era secundaria. Lo importante era el efecto desarrollista de la hidroeléctrica binacional. No había necesidad de vender a terceros el excedente paraguayo habida cuenta que en la región, según Debernardi, era nula la demanda energética.
El tiempo les dio la razón a estos avispados paraguayos. En verdad el desarrollo industrial de San Pablo y la industria turística brasileña sería imposible sin la electricidad paraguaya de Itaipú.
Según un especialista, el ingeniero Nelson Cristaldo, el aporte de la energía eléctrica paraguaya dentro del producto interno bruto del Brasil, solo en el 2010, fue de unos US$ 140.000 millones. El vecino país jamás pudiera haber sido uno de los más notables entre los países emergentes sin la contribución paraguaya.
Como si fuera poco, el informe de Jeffrey Sachs ponía al descubierto, mediante sesudos estudios, el latrocinio que era objeto la margen derecha por el socio condómino.
El intercambio por Garabí entre Argentina y Brasil de las hidroeléctricas binacionales, para la prosperidad y el desarrollo de los vecinos, es una constante desde el año 2000. El que se atrevió a protestar por esta repetitiva violación contractual fue despedido recientemente del Consejo de Administración de Yacyretá.
Expropiado, humillado por sus socios condóminos, Itaipú y Yacyretá siguen aportando más pobreza extrema al país y que según los indicadores oficiales aumentó en este año.
No obstante, la respuesta oficial, que cajoneó el informe Sachs y se desentendió de la problemática Itaipú, decidió por la emisión de bonos soberanos para remendar la economía nacional. Un compromiso que se terminará de pagar a fines del 2042. El Gobierno no se atreve a reclamar nuestra soberanía energética en las binacionales hidroeléctricas.
Una indolencia inaceptable que causa graves perjuicios a la nación paraguaya y que no debe quedar impune.
juanantoniopozzo@gmail.com

domingo, 6 de diciembre de 2015

La estrategia de la "caja china"

06 DE DICIEMBRE DE 2015

| INFRUCTUOSOS RECLAMOS DE 2008 (FINAL)

Una “caja china” para desviar la atención

a. Resultados auspiciosos
Para el modoso y cándido portavoz paraguayo, como resultado de la mesa de negociaciones se lograron beneficios substantivos. Con optimismo anunciaba algunos de ellos:
“3º. La corrección del factor de ajuste para calcular el monto del valor monetario de la energía no utilizada y cedida al país condómino;
4º. La revisión del pasivo de Itaipú (deuda) y la afectación del costo de la energía producida por la empresa binacional, factor que beneficiaba a una de las partes (Brasil) y perjudicaba a la otra (Paraguay);
5º. La gestión paritaria o cogestión plena en la administración de la empresa, en igualdad de derechos y obligaciones;
6º. La admisión de los organismos de control (como la Contraloría Financiera, en el lado paraguayo) y la similar en el lado brasileño, para auditar, fiscalizar e indagar el manejo financiero y administrativo de la entidad binacional, basado en el principio de la transparencia en el ámbito de la gestión empresarial de un ente complejo y de gran significación económica, social y política; y
7º. La decisión de la voluntad política técnica y financiera para la conclusión de las obras comprometidas pero atrasadas por décadas, tales como:
–la estación seccionadora en la margen derecha que ha de permitir, junto con las líneas de transmisión a construirse, el uso directo de la energía producida por Itaipú dentro del territorio nacional;
–la potenciación del Parque Tecnológico Industrial (PTI) en el lado paraguayo;
–el mirador turístico; y
–reiniciar los estudios técnicos sobre la viabilidad para la construcción de las esclusas de navegación, originalmente previstas como obras complementarias de todo el complejo hidroeléctrico” (p.86 y p.87).
b. Manteniendo el statu quo
Siete meses después de la tercera y última reunión, la respuesta brasileña quedó documentada en la Declaración Lula-Lugo del 25 de julio de 2009.
La realidad es que a los efectos de seguir manteniendo el statu quo, Brasil permitió minúsculas concesiones y prometió otras incumplibles. Todo ello con la finalidad de cambiar el foco de atención sobre los puntos reclamados por Paraguay.
La margen izquierda no está en condiciones de prescindir del excedente energético paraguayo que sostiene sus industrias en San Pablo y Río de Janeiro. Es impensable que nos pueda “devolver” nuestra energía hasta tanto no disponga de otras fuentes alternativas baratas similares a Itaipú.
Eso no va ocurrir, es un espejismo en que fundan sus esperanzas los incautos burócratas, que apuestan por el desarrollo del país a partir de la electricidad proveniente de las binacionales hidroeléctricas.
Es más, Itaipú seguirá siendo gobernado por Brasil. No existe la mínima posibilidad de que las direcciones técnica y financiera sean administradas por la margen derecha. Sin lugar a dudas, Itaipú es manejado como si fuera de Brasil. Nuestros bien pagados funcionarios tienen hipotecada sus conciencias y les va muy bien sin “la cogestión paritaria”.
En cuanto al socio corrupto de la ANDE, la Eletrobrás, que sigue coimeando y jodiendo a medio mundo, caería como un castillo de naipes sin el generoso aporte de la fraguada deuda de Itaipú. Demandado por sus accionistas de los Estados Unidos, no tiene problemas para seguir cobrando a su víctima propiciatoria Itaipú un pasivo totalmente honrado y cuya sumatoria para el 2023 superaría holgadamente los US$ 45.000 millones.
Si el Tribunal de Cuentas de la Unión y la Contraloría General de la República consiguieran coordinar auditorías en la entidad binacional, según aspiraciones del actual contralor Roy Rogers, se hará indispensable que el gobierno paraguayo amplíe los pabellones VIP de Tacumbú para alojar a sus “atallarinados” nuevos huéspedes.
También no debemos olvidarnos de la postergada esclusa de navegación, una construcción imprescindible para el Paraguay, que respira económicamente en función a la libre navegación de los ríos internacionales, sostenida con énfasis por Gaspar Rodríguez de Francia como política de Estado, antes que otros, desde 1815.
Sin la esclusa de navegación –a más de quedar sumergido unos quinientos kilómetros cuadrados de territorio, con selva Atlántica y biodiversidad incluida y desarraigar a más de treinta poblaciones nativas que hacen de mendigos en los grandes centros urbanos– Itaipú convirtió al Paraguay en un país más mediterráneo, lamentablemente minimizado por el presidente Horacio Cartes en su discurso último pronunciado en las Naciones Unidas.
c. La “caja china” para ignorar los puntos reclamados por Paraguay
En efecto, no se respondió a los puntos demandados por Paraguay en la mesa de negociaciones de 2008. Itamaraty, en julio den 2009, contestó con una declaración dilatoria para seguir dando largas al asunto.
Para distraer el foco de la atención, rechazando de plano los justos pedidos (soberanía energética, libre disponibilidad, precio justo, cogestión paritaria, esclusa de navegación, obras faltantes) la cancillería brasileña recurrió a la “caja china” triplicando la compensación, construyendo la línea de 500 kV (pagado por el Focem), con un costo duplicado por los coimeros de turno; ampliando y seccionando la energía paraguaya en la subestación de la margen derecha para evitar el grosero bypass hacía la subestación de Foz de Yguazú.
La mencionada caja no es más que la estratagema aplicada por los milenarios chinos y que muy bien recrea el cine mejicano en la comedia y sátira política “La dictadura perfecta”, también conocida como “La verdad sospechosa”. No es más que el crimen organizado en acción a partir de un Estado, que de protector pasó al bandidaje, mezclándose con los criminales.
Hay un detalle, en el punto seis de la Declaración del 25 de julio de 2009 –sobre la energía excedente adquirida gratuitamente por la Eletrobrás para revenderla, con pingües beneficios en el mercado brasileño–, Brasil se comprometió a:
Reconocer “…la conveniencia de que la ANDE pueda, gradualmente, a la brevedad posible, comercializar en el mercado brasileño, energía de Itaipú, correspondiente a los derechos de adquisición del Paraguay”.
Por fin, el socio condómino se manifestó contra el aprovechamiento indebido de la Eletrobrás, que no solo abusa de Itaipú, sino también del agobiado pueblo brasileño.
Sin embargo, este reconocimiento es lamentablemente parte de la “caja china” que habitualmente emplea Itamaraty para seguir mintiendo al pueblo paraguayo.
d. La Declaración del 25 de julio de 2009
En ella se acordó triplicar la compensación por la cesión de energía con aprobación legislativa. Anteriormente, lo ajustes eran autorizados por acuerdo entre los gobiernos, sin aprobación parlamentaria.
También se anunció que la ANDE, en breve, gradualmente, podría comercializar en el mercado brasileño la energía paraguaya y desde 2023 era factible su venta a otros mercados (lo que vienen haciendo habitualmente desde el 2000, los argentinos en Yacyretá y los brasileños en Itaipú a través del convertidor Garabí a orillas del río Uruguay).
Se aprobó, además, el compromiso firmado por Mateo Balmelli y Jorge Samek sobre la cogestión plena (de cuestionada validez).
También se autorizó el seccionamiento de las líneas de transmisión de 500 kV de 50 ciclos, que van directamente a Foz de Yguazú para ser convertidas en 60 ciclos;
Igualmente se comprometió la construcción, a cargo de Itaipú, de la línea de 500 kV entre la subestación de margen derecha y la subestación Villa Hayes.
El presidente Lugo, en el punto 15 de la declaración, dio a conocer que la Contraloría paraguaya estaba auditando la deuda de Itaipú.
La Declaración fue una formidable contraofensiva para ganar tiempo, protegiendo la política brasileña del statu quo en Itaipú.
En síntesis, una estrategia de la alta escuela diplomática del vecino país para no variar la política de control de la binacional.
Una muestra palpable que el desarrollo económico y social de Paraguay sigue atado a la voluntad política de Brasil.
Cabe preguntarse entonces: ¿Somos una nación independiente?
Astucia
La realidad es que a los efectos de seguir manteniendo el statu quo, Brasil permitió minúsculas concesiones y prometió otras incumplibles.
Imposible
La margen izquierda no está en condiciones de prescindir del excedente energético paraguayo que sostiene sus industrias en San Pablo y Río de Janeiro.
juanantoniopozzo@gmail.com

jueves, 3 de diciembre de 2015

Para responder a lo que sucede hoy hay que escudriñar el pasado

02 DE DICIEMBRE DE 2015

| OBRA DEL GRAL. (R) JUAN ANTONIO POZZO

Lanzan libro “Siempre habrá un 13 de enero”

En la sede del Congreso, el Gral. (R) Juan Antonio Pozzo Moreno lanza hoy, a partir de las 19:00, su nueva obra: “Siempre habrá un 13 de enero. El regreso del Partido Colorado al poder”, en la que reseña los sucesos que desembocaron en el gobierno de la ANR en 1947.
La presentación del libro estará a cargo de Osvaldo Bergonzi. En 128 páginas, Pozzo Moreno resalta el protagonismo del mayor Enrique Jiménez y el coronel Emilio Díaz de Vivar en la continuidad del gabinete colorado en el gobierno del Gral. Higinio Morínigo, tras la renuncia de sus aliados del febrerismo.
Según Pozzo, el acontecimiento es digno de ser recordado, en particular, por la trascendencia del voto de estos dos oficiales de las Fuerzas Armadas “que apostaron por la vía democrática y no por el atajo militar para consolidar un gobierno republicano comprometido con la convocatoria de una asamblea nacional constituyente que redactara la postergada Constitución Nacional”.
En el escrito, Pozzo relata la posición que adoptaron los dos militares: Jiménez (varias veces condecorado por su desempeño durante la Campaña del Chaco) y Díaz de Vivar (otro veterano victorioso de la misma contienda, mejor alumno de la promoción 1939 de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Brasil) cuando fueron llamados a consultas por el presidente Morínigo.
En oposición a los altos mandos que eligieron la vía militar para dar continuidad al gobierno, ambos asumieron que el Partido Colorado “no tenía por qué pagar los platos rotos” y que “debía continuar el gobierno”.
“Fue un baldazo de agua fría que obligó a cambiar de planes a Morínigo y que hizo posible, a partir del 13 de enero, el retorno del coloradismo al Gobierno”, dijo.
La obra describe momentos políticos, gremiales y sociales entre la Guerra del Chaco y el 3 de junio del 47. “Varios escritores, testigos y documentos fueron consultados. La idea es que el lector, a partir de sus propios conocimientos y la nutrida información recopilada, pueda construir con objetividad sus propias conclusiones sobre esta parte de nuestra historia”.
Señaló que no pretende presentar como idea propia lo que ya abundaron los anteriores escritores sobre el tema.
“Nada nuevo hay que inventar. Lo que se trata es darles cierto orden y rigor a las diversas visiones sobre el 13 de enero. Finalmente, cuando se quiera entender el presente hay que preguntarse sobre el pasado”, remarcó el autor de la obra.